De chica siempre fui tímida, muy observadora y atenta de todo, jugaba pero quizas no tanto. Era muy prejuiciosa en general, la gente no me simpatizaba, y no me sobraban los compañeros en el colegio, aunque siempre tuve un grupo de amigos.
Durante 21 años pensé que tenía un problema y que debía cambiarlo si quería una vida sociable mas feliz, tener mas amigos y que la gente me acepte tal cual soy, inclusive mi familia.
Muy preocupados por mi situación, me enviaron a ocho especialistas (contando mi psico actual que la amo y es divina), me recetaron pastillitas mágicas, me vendieron calidades de vida excelentes, pero por alguna razon, nada de eso que "yo quise cambiar", cambió.
Un año después de esos 21 años, osea, 22 (mi edad) sigo siendo tímida, muy observadora y atenta de todo, ya no juego pero si soy muy prejuiciosa en general, la gente no me simpatiza, no me sobran compañeros en la facultad, aunque sigo manteniendo mis amigas de siempre.
Entendí que mi timidez, mis observaciones al mundo, mis prejuicios hacia la raza humana y quizas también mi antisociabilidad, no son un impedimento para ser feliz en la vida, sino todo contrario: soy la evolución del avance espiritual, ético y mental por sobre una sociedad que no entiende otras realidades y etiqueta a la gente dentro sus parámetros, por normal o anormal.
Cai en las garras de la medicina convencional, la cual me etiquetó como "neurótica fálica".
No soy ninguna neurótica, sólo soy yo, Niña Indigo.
Un baiser...Sophie
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